Ruta y altimetría

En esta ruta nos internarnos en el corazón de la comarca, en territorios que son compendio de su paisaje y de su devenir histórico. Nos
moveremos por los campos que con más derecho pueden proclamar su autenticidad, con las influencias de sierras y llanuras ya desaparecidas, y con las alcarrias completamente en esencia.

Pasaremos por La Peraleja, pueblo donde podremos degustar la magnífica textura de las tortas que allí se cuecen. Sin duda, el viajero que las pruebe no las valorará en su justa medida hasta no haber cruzado el áspero, casi ascético, valle del Guadamejud. Ahí comprobará con cuanta frecuencia de la misma mano nudosa que brega con campos inmisericordes, surgen lasmás claras pruebas de la finura y la delicadeza.

Llegaremos después al pueblo de Gascueña, una de las poblaciones mas sugerentes de toda La Alcarria Conquense. En ella se guardan con orgullo la historia de sus orígenes y como más preciada prenda la casa del patrón, San Ginés de Arles. La fundación de este pueblo fue promovida por las huestes gasconas que combatían a las ordenes de los reyes de Castilla y que decidieron asentarse frente a tres titanes que Hércules había convertido en oteros. Estos y otros hechos han adornado desde entonces el carácter de los
moradores de esta villa, que pregonan a los cuatro vientos su independencia y gallardía: “No admiten nuestras leyes/ hidalgos, frailes ni bueyes”.

Pero no todo habrá finalizado en Gascueña, después de abandonar el valle del Guadamejud, llegaremos a la hacendosa Cañaveras, desde donde se sube al páramo en busca de la sublime mampostería de unos chozos, que recuerdan anhelantes la compañía de encinas centenarias y de las viñas.

Tras llegar a Villaconejos de Trabaque, teñida del púrpura de mimbres y sarmientos, ya estaremos cerca de nuestra meta a orillas del Escabas, donde Priego cobra el derecho de portazgo de la Serranía Conquense.

Comer y dormir

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